Un día de carretera entre Chianti y Fiesole, con parada nupcial en Panzano
La ruta empieza donde termina el ZTL: recogemos el coche en un hotel de Lungarno o directamente en Peretola, y desde ahí el asfalto manda. Nada de centro histórico con cámaras, todo carretera de verdad hacia las colinas.
Al volante por la ciudad
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08:30 - Salida hacia Greve por la SS222
Entrega en el hotel o en el aeropuerto y arranque directo hacia el sur. La SS222, la vieja Chiantigiana, serpentea entre viñedos hasta Greve in Chianti sin curvas cerradas ni tráfico pesado, así que un descapotable como el 430i Cabrio o el Roma Spider va sobrado. Conviene salir temprano: hacia las diez la carretera empieza a llenarse de furgonetas de reparto a las bodegas.
- 02
12:00 - Panzano y una boda en una villa cercana
Panzano marca la mitad del recorrido y suele ser parada obligada por su carnicería y sus terrazas con vista al valle. Si el día coincide con un evento -boda, celebración corporativa o traslado de invitados hacia una finca de la zona-, el conductor local puede organizar un relevo con chófer para que nadie llegue al brindis con las manos en el volante. Fuera de esos días, aparcar junto a la plaza es sencillo y la comida se alarga sin prisa.
- 03
18:30 - Subida a Fiesole antes del atardecer
De vuelta hacia Florencia conviene desviarse ocho kilómetros hacia Fiesole antes de bajar al llano. La subida es estrecha, con curvas cortas, y premia a un coche ágil más que a un todoterreno grande. Desde la terraza se ve el Duomo encenderse con la última luz; luego, bajada directa a un aparcamiento subterráneo cerca de Santa Maria Novella, porque entrar al centro storico sin permiso significa multa segura por cámara.
Sobre Florencia
Florencia funciona como punto de partida para recorridos que van del casco histórico a las colinas del Chianti y a la costa de Versilia, y la elección del coche cambia según el trayecto. Para la subida a Fiesole o las curvas de la SS222 hacia Greve y Panzano, un descapotable como el BMW 430i Cabrio o un Ferrari Roma Spider responde bien a un asfalto estrecho y con desniveles; para familias que se alojan fuera del ZTL, cerca de San Gimignano o Siena, un BMW X7 o un Audi SQ7 de siete plazas ofrece el espacio y la estabilidad que exige un día de traslados por la FI-SI y la SR2. La flota se piensa en función del uso: bodas y eventos privados en villas del Chianti, agendas de negocios ligadas a Pitti Uomo con traslado desde el aeropuerto, o fines de semana de motor coincidiendo con un Gran Premio; cada ocasión pide un perfil distinto de vehículo, no solo una marca.
La entrega se organiza en Peretola, en las llegadas de Pisa o en un hotel de la zona del Lungarno, nunca en el centro histórico, porque las cámaras del ZTL sancionan cualquier acceso no autorizado y el aparcamiento en superficie allí es prácticamente inexistente. Antes de la firma se explica el depósito de seguridad, las condiciones del seguro y el kilometraje incluido, de modo que el cliente sabe qué cubre la póliza y qué documentación se pide según la edad y el tipo de licencia. La reserva puede plantearse para un solo día, un fin de semana en la costa o una semana completa combinando Lucca y Pisa por autopista, y los conductores locales orientan sobre qué carretera conviene a cada coche antes de entregar las llaves.